Abril 8, 2021
Novedades

Un equipo de cuidadoras de salud brinda atención médica domiciliaria y asistencia alimentaria a vecinos de la comunidad sudafricana de Valencia.

Cada mañana tres cuidadoras de salud recorren la comunidad de Valencia, visitan a sus vecinos, examinan a los niños, entregan alimentos y, sobre todo, tratan a pacientes que padecen enfermedades como el VIH, la tuberculosis y el cáncer.

Este trabajo forma parte del programa Sisters of Mercy, una alianza entre la organización Place of Mercy and Hope y San Miguel, cuyo objetivo principal es mejorar el acceso a la salud y a la nutrición en distintas comunidades del Sundays River Valley.

Desde que la iniciativa se puso en marcha, las cuidadoras domiciliarias de Sisters of Mercy se ocupan de que 45 pacientes adultos reciban atención primaria de salud para tratar sus enfermedades, de que más de 100 niños reciban los chequeos y exámenes médicos adecuados. Además, velan por el acceso alimentario de los vecinos del valle, distribuyendo raciones de comida para la comunidad

“Siento que realmente puedo ayudar a los demás. La forma en que somos recibidos por los pacientes y sus familias demuestra que realmente nos aprecian y confían en nosotras”, cuenta Jolene Carolus, una de las cuidadoras de Sisters of Mercy. 

San Miguel no solo acompaña la labor diaria de este grupo de mujeres, sino que también facilita su desarrollo profesional constante a través de un plan anual de capacitación.

La asistencia de Sisters of Mercy tuvo especial impacto durante 2020, con el avance de la pandemia de Covid-19. En marzo del año pasado, Sudáfrica se convirtió en el país más afectado de África y el quinto país con más infectados en el mundo. En este contexto, el trabajo ininterrumpido de las cuidadoras domiciliarias fue esencial para seguir asistiendo a sus pacientes, acercar insumos y brindar información para la concientización y prevención del virus.

“Disfruto que los pacientes confíen en mí y cuenten conmigo. Me comparten sus historias de vida y me piden que los ayude en la comunicación con sus familias. Esto ayuda a comprender mejor las necesidades de los pacientes”, dice Natasha September, otra de las cuidadoras.