Febrero 24, 2021
Novedades

En nuestras fincas peruanas de Chepén tuvimos un crecimiento de 1.000 toneladas en la cosecha de variedades premium. La dedicación, expertise y compromiso de nuestros colaboradores fueron claves para alcanzarlo.

Debido a una serie de nuevas medidas y decisiones acertadas, así también como al cumplimiento de nuestros estrictos estándares de producción y calidad, la reciente campaña de uva finalizó de manera exitosa, con un crecimiento de 1.000 toneladas en la cosecha respecto al año anterior.

Entre los principales destinos de nuestras uvas peruanas se encuentran los Estados Unidos y China. El mercado del gigante asiático suele aumentar su demanda en contra-estación ya que los consumidores requieren de uvas durante todo el año, especialmente para celebrar el año nuevo chino el 12 de febrero. 

Un importante hito en la producción de la compañía fue llevar adelante dos campañas de uva en el año: además de la cosecha habitual, se realizó anteriormente una cosecha en otoño. Y, pese a tener ciertos desafíos climáticos durante los meses de producción -temperaturas más bajas que el promedio histórico-, la ejecución de una serie de medidas correctivas permitieron a San Miguel llegar a la época de cosecha con los riesgos mitigados y los focos controlados.

“En San Miguel usamos la tecnología en el manejo del recurso hídrico. Contamos con sensores de humedad que nos ayudan a mejorar la cantidad de agua que aplicamos en los cultivos. Hemos cambiado 400 hectáreas con mangueras nuevas para mejorar la cantidad de agua que aplicamos. Además, tenemos dos estaciones meteorológicas que nos ayudan a monitorear el clima constantemente. Todos estos factores en conjunto nos ayudan a optimizar el uso eficiente de este recurso”, explica Wilfredo Choque Ayala, Subgerente de Operaciones Agrícolas.

Otras medidas destinadas a incrementar los niveles de todas las variedades de uva producidas incluyeron el adelanto de la poda durante el otoño para mejorar los niveles de brotación en las distintas variedades de uvas, así como la instalación de mallas antipájaros en el 70% de la superficie cultivada, una medida que ayudó a cuidar la calidad de la fruta y a tener menores pérdidas de producción.

“En el empaque, la uva tiene un proceso muy dinámico y veloz que requiere mucha mano de obra calificada. Esto representó un desafío adicional en un año como el 2020, donde logramos cuidar rigurosamente todos los protocolos de seguridad y seguir operando con la misma eficiencia”, cuenta Gerardo Silupu Alban, Jefe de Empaque de San Miguel.

En las fincas de Chepén, San Miguel produjo en esta reciente campaña cuatro variedades de uvas premium seedless: Sweet Globe®, Sweet Sapphire®, Jack’s Salute® y Sugar Crisp®. El 74% del portfolio correspondió a uvas verdes premium y sin semilla, en su mayoría Sweet Globe, la variedad que fue más demandada por los mercados.