Agosto 14, 2014
Investigación

En Tucumán, provincia líder en la producción de limones a nivel mundial, se trabaja día a día para mejorar las condiciones de nuestros productos.

Argentina es el primer exportador mundial de limones y Tucumán aporta el 84% de ese total, que son cultivados en una superficie de 34.000 hectáreas, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).

Teniendo en cuenta esta realidad, un grupo de investigadores de la Facultad de Bioquímica, Química y Farmacia, quienes también se desempeñan en la Planta Piloto de Procesos Industriales Microbiológicos (Proimi), desarrollan una línea de trabajo tendiente a encontrar alternativas para el control biológico de las enfermedades de los limones poscosecha.

El tema que estudian los bioquímicos y doctores en Ciencias Biológicas Julián Dib y Verónica Fernández Zenoff (director y codirectora de tesina, respectivamente) con la colaboración de Luciana Contrera, alumna de la Licenciatura en Biotecnología, es una alternativa para tratar los limones afectados por enfermedades fúngicas.

Los investigadores indicaron que las enfermedades poscosecha más comunes y graves en cítricos son el “moho verde” y el “moho azul”, causados por Penicillium digitatum y P. italicum, respectivamente, que entran en el fruto a través de las heridas que se producen en su superficie. En menor grado, los cítricos son afectados por Phomopsis citri, que causa la podredumbre del tallo.

Contrera señaló que el trabajo consistió en aislar levaduras de cítricos (de limones, naranjas, pomelos y mandarinas) de plantas de Tucumán, que no tenían ningún tipo de tratamiento con fungicidas. “En la primera etapa hubo ensayos in vitro en el laboratorio, en placas enfrentando las levaduras denominadas killer, frente a los hongos patógenos, y vimos resultados satisfactorios”, explicó la investigadora.

Estas levaduras se denominan "killer" porque son capaces de matar a los hongos u organismos patógenos presentes en la fruta. Agregó que luego se realizaron ensayos en vivo. “Inoculamos la fruta con la levadura para ver qué mejor resultado daba en la etapa in vitro y con el patógeno, para observar los resultados”, añadió.

 

Fuente: Diario La Gaceta