Abril 8, 2021
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Desde su alto contenido de vitamina C hasta sus propiedades antioxidantes y beneficios cosméticos, te contamos todo lo que tenés que saber sobre una de las frutas más populares en el mundo.

No necesitamos cuchillo para pelarlas ni tenedor o plato para comerlas. La practicidad de las mandarinas hace que estas frutas cítricas sean unas de las más populares en todo el mundo, especialmente para su consumo en el entorno familiar, laboral y escolar. Son un postre o una colación casi perfecta.

Pero además de la facilidad que tienen para su consumo, las mandarinas poseen muchas otras virtudes. Los primeros registros sobre esta fruta nos llevan hasta Asia, donde hace miles de años empezó a cultivarse la mandarina por sus propiedades alimenticias y curativas.

Como otras frutas del universo cítrico, se reconoce a las mandarinas por su gran aporte de vitamina C, clave para fortalecer el sistema inmune: aumenta nuestras defensas y nos ayuda a combatir distintos tipos de virus, gripes y resfríos. Su alto contenido de fibras, además, favorece la actividad intestinal, evitando el estreñimiento.

Provenientes de un árbol de la familia de las rutáceas, las mandarinas también son reconocidas por su poder antioxidante. Al igual que en otros cítricos -como el limón o la naranja- poseen carotenoides, que aportan grandes beneficios a la salud: son antioxidantes, disminuyen el riesgo de cáncer y promueven la salud ocular.

Su variedad de vitaminas y nutrientes (además de vitamina C, las mandarinas también tienen vitamina A, calcio y fósforo) ayudan a mantener la piel saludable y a colaborar con la cicatrización de heridas. Mientras que su alto contenido de fibra brinda sensación de saciedad, una de las claves para quienes buscan perder peso.

Por si fuera poco, el consumo de mandarinas también colabora con la reducción de ácido úrico en nuestro cuerpo. Este poder diurético se produce debido al agua, potasio y ácido cítrico presentes en esta fruta, que ayudan a eliminar de nuestro organismo sales y ácido úrico, además de contribuir con el buen estado de las vías urinarias.

Aunque la forma más tradicional de comer mandarinas es pelar su cáscara y extraer sus gajos llenos de jugo, existen muchísimas otras maneras de consumirlas: en mermeladas, licores, budines, galletitas, tortas y un largo etcétera. Para finalizar, les compartimos una receta distinta y novedosa para aprovechar la cáscara de mandarina, uno de sus componentes más nutritivos.

Té de mandarina

Ingredientes:

- Cáscara seca de una mandarina
- Miel
- Medio litro de agua

Preparación:

1. Cortar las cáscaras de mandarina en trozos pequeños y almacenarlas en un frasco durante dos semanas (para secarlas).

2. Hervir el agua en un recipiente y añadir las cáscaras de mandarina. Apagar el fuego y tapar el té durante 10 minutos para que se concentren los sabores.

3. Con la ayuda de un colador retirar los residuos de las cáscaras de mandarina y servir en una taza. Agregar una cucharada de miel.