Noviembre 2, 2020
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San Miguel inició el camino para obtener el Certificado Azul, una distinción que reconoce a las empresas por su uso responsable del agua.

El uso responsable del agua ocupa un rol preponderante en la gestión ambiental de San Miguel. La gestión eficiente de los recursos naturales es parte del ADN de la compañía y el agua - esencial para la vida y para la producción de alimentos- es vital para el desarrollo sustentable de nuestras actividades productivas. 

En este marco, San Miguel se sumó en Perú al Programa Huella Hídrica creado por la Autoridad Nacional del Agua de Perú. Esta iniciativa promueve que las empresas participantes midan su huella hídrica, ejecuten proyectos destinados al ahorro de agua y la implementación iniciativas que tengan impacto en las comunidades aledañas, como acciones de sensibilización acerca de la importancia de este recurso y las buenas prácticas para su consumo. 

Como corolario, la Autoridad Nacional del Agua, entrega al final del proceso el Certificado Azul, un reconocimiento a las organizaciones que realicen con éxito los compromisos asumidos para la reducción de su huella hídrica. 

San Miguel inició este camino con el análisis de su huella hídrica en la producción de uva, palta y mandarina e implementó una serie de proyectos para incidir positiviamente en un menor consumo de agua por tonelada de fruta producida. 

Pablo Zócalo, Gerente de Operaciones en Perú, señala que “Si bien San Miguel usa uno de los sistemas de riego más eficientes del rubro frutihortícola, siempre nos desafiamos a buscar oportunidades para mejorar el uso de un recurso tan valioso no solo para la compañía, sino para todas las comunidades de las que somos parte”.

Con la finalidad de disminuir las pérdidas de agua, en Chincha se techaron los reservorios de la sede para prevenir la evaporación, mientras que en Chepén se cambiaron las mangueras de riego por nuevos modelos más eficientes. Además se prevé realizar talleres de sensibilización en las escuelas de las comunidades aledañas para concientizar acerca del ahorro del recurso hídrico en sus hogares y promover el correcto lavado de manos.

Los resultados de este trabajo indicaron que en nuestras sedes de Chincha y de Chepén la huella hídrica disminuyó un 19% entre las campañas (2017-2018) y (2018-2019), siendo el cultivo de palta quien más aportó en la reducción con un 32% de ahorro.