Mayo 13, 2021
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La toma de conciencia acerca del consumo responsable es vital en un mundo donde cada día millones de personas no tienen acceso a los alimentos. ¿Qué hábitos podemos adoptar para ayudar a reducir el desperdicio?

  1. Planificá tus compras. Pensar con anticipación antes de ir al mercado. Y una vez allí, llevar del mercado lo necesario para los días subsiguientes, especialmente cuando se trata de alimentos que tienen vencimientos cortos, como los lácteos, los pescados y las carnes, o algunas frutas y verduras, que no sean aptas para ser guardados en el freezer.
     
  2. Etiquetá y almacená tus alimentos. Aquellos productos que no vayas a consumir en el momento y sean aptos, se pueden  etiquetar, almacenar y guardar en el freezer. Tomarse unos minutos para hacer un correcto etiquetado es clave para saber hasta qué fecha pueden almacenarse estos alimentos sin correr riesgos.
     
  3. Aprovechá las sobras. Generalmente las sobras de las comidas van a parar al tacho de basura, pero a veces pueden reusarse y transformarse en ingredientes de nuevos platos. Los desperdicios que no se aprovechan para el consumo son útiles para hacer compost, un producto que devuelve nutrientes a los suelos y colabora con la reducción de la huella de carbono.
     
  4. No descartes frutas y verduras por su aspecto estético. Con frecuencia nos dejamos tentar por el color intenso de una manzana o la forma perfecta de una pera sin reparar que aquellos alimentos menos atractivos a la vista terminan sin consumirse y van a parar a la basura.
     
  5. Mirá con atención la fecha de vencimiento. Debemos prestar atención a los etiquetados y a las fechas de vencimiento que figuran en los envases, porque muchas veces descartamos productos que aún están en perfectas condiciones para el consumo. En este punto, el principal error es confundir “consumir antes de” con “consumir preferentemente antes de”. El primer caso hace referencia a la caducidad de un alimento; lo segundo, en cambio, indica que después de ese día el producto ya no ofrece toda su calidad.
     
  6. Pedí porciones más chicas o compartí los platos. Muchos restaurantes y bares ofrecen platos tan abundantes que los comensales casi nunca pueden terminar. ¿Una buena acción? Pedir media porción o compartir el plato con otra persona.